La historia de Kevin Manuel Ramírez Brito, un joven de 17 años con autismo, destaca por su dominio de seis idiomas y su éxito en natación, donde ganó una medalla de oro en los Juegos Latinoamericanos de Olimpiadas Especiales en Asunción, Paraguay. Desde su diagnóstico con Trastorno del Espectro Autista (TEA) a los tres años, su familia ha enfrentado numerosos desafíos en su camino hacia la inclusión educativa. Actualmente, Kevin cursa el segundo de secundaria en la Escuela República de Panamá, donde mantiene calificaciones sobresalientes.
La inclusión de Kevin en el sistema educativo no fue un proceso sencillo. Su madre, María de Jesús Brito, recuerda que varios colegios privados rechazaron su permanencia, a pesar de que la familia asumía todos los costos y contrataba maestras sombra. Uno de los momentos más difíciles ocurrió cuando tenía ocho años, cuando un colegio le pidió mejorar su conducta para poder regresar, tras una crisis emocional en una competencia deportiva.
Después de enfrentar múltiples rechazos, la vida de Kevin comenzó a cambiar cuando ingresó al centro de rehabilitación Laura Vicuña, donde encontró comprensión y apoyo. Posteriormente, se unió al centro educativo Montesinos, donde logró integrarse a un aula regular y compartir con otros estudiantes, lo que marcó un hito en su desarrollo académico y personal.
Desde entonces, Kevin ha demostrado habilidades excepcionales, incluyendo un interés autodidacta por aprender varios idiomas. Su familia se sorprendió al escucharlo hablar ruso, y Kevin ha utilizado aplicaciones educativas para aprender inglés, ruso, italiano, alemán y portugués. Actualmente, se encuentra perfeccionando su francés en la Alianza Francesa.
Además de su talento en los idiomas, Kevin ha encontrado en el deporte un espacio para crecer. Forma parte de las Olimpiadas Especiales en natación y tenis, y en 2024 participó en los IV Juegos Latinoamericanos, donde ganó medalla de oro en los 50 metros libre. Su desempeño académico también es notable, con calificaciones entre 95 y 99 puntos y un triunfo en las Olimpiadas de Inglés de su escuela.
La historia de Kevin es también la de una familia que ha aprendido a comprender el autismo. Sus hermanos, Mariel y Manuel, han estado a su lado en cada etapa de su crecimiento, fortaleciendo los lazos familiares. Mariel, abogada y locutora, ha impulsado la iniciativa “Un Mismo Corazón RD”, que busca apoyar a hermanos de personas con autismo y visibilizar sus realidades.
A pesar de los logros de Kevin, muchas familias dominicanas continúan enfrentando barreras para acceder a una educación inclusiva y a la comprensión del autismo. Sin embargo, su trayectoria es un testimonio del impacto positivo del acompañamiento familiar y el apoyo institucional en la vida de los jóvenes con TEA.
La Mesa de Diálogo por el Autismo ha elogiado la perseverancia y disciplina de Kevin, considerándolo un ejemplo inspirador para otras familias y jóvenes en República Dominicana. Su historia demuestra que el autismo no limita el talento ni la posibilidad de alcanzar grandes metas.
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