Un ataque aéreo israelí en el sur del Líbano dejó este sábado tres miembros del Ejército libanés muertos, incluyendo un general de brigada, un capitán y un soldado, lo que incrementa la tensión en la región a pesar del reciente acuerdo de alto el fuego entre Israel y el grupo chií Hizbulá.
La institución militar libanesa reportó que el bombardeo impactó un vehículo militar en la carretera que conecta Kfar Tebnit y Khardali, en la gobernación de Nabatieh. Según el comunicado oficial, el ataque resultó en la muerte de dos oficiales de alto rango y un soldado.
Reacciones del gobierno libanés
El Ejército calificó la acción como una agresión deliberada contra el Líbano y sus fuerzas armadas, afirmando que estos ataques solo fortalecerán su determinación para defender la soberanía nacional. El presidente del Líbano, Joseph Aoun, condenó el bombardeo, considerándolo una violación de la soberanía libanesa y del derecho internacional.
Aoun señaló que el ataque representa una peligrosa escalada militar que pone en riesgo la estabilidad en el sur del país, a pesar de los esfuerzos diplomáticos de Beirut en coordinación con Washington. También expresó sus condolencias a las familias de los militares fallecidos, resaltando el sacrificio de quienes defienden la patria.
Los ataques israelíes continuaron durante la noche del viernes y la mañana del sábado en varias zonas del sur del Líbano. Informes locales indican operaciones militares en los distritos de Nabatieh, Sidón, Tiro, Jezzine, Marjayoun y Bint Jbeil.
Uno de los bombardeos más mortales ocurrió en Al Saksakiyah, en Sidón, donde al menos seis personas murieron y otras cuatro resultaron heridas, según la Agencia Nacional de Noticias del Líbano. Además, un ataque aéreo en Zibdin, Nabatieh, dejó cinco muertos, incluyendo una mujer y un paramédico, según el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud libanés.
Aunque el Ejército libanés no está directamente involucrado en el conflicto entre Israel y Hizbulá, ha sido blanco de varios ataques desde el inicio de la guerra. Las fuerzas armadas libanesas son consideradas esenciales para cualquier solución negociada, ya que tendrían la responsabilidad de supervisar un eventual desarme de Hizbulá.
A pesar de un acuerdo de alto el fuego alcanzado el miércoles, que condiciona el cese de operaciones militares y la presencia armada de Hizbulá en ciertas áreas, el grupo respaldado por Irán ha rechazado la propuesta, manteniendo la incertidumbre sobre la estabilidad de la tregua.
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