Irán lanzó la madrugada de este sábado varios ataques contra bases militares estadounidenses en Kuwait y Baréin, según informó la Guardia Revolucionaria iraní, que aseguró haber realizado los ataques en respuesta a un bombardeo estadounidense. El ejército norteamericano afirmó haber interceptado los misiles lanzados.
La Guardia Revolucionaria indicó que los ataques tenían como objetivo impedir el paso de cuatro petroleros que intentaban cruzar el estrecho de Ormuz sin permiso de Teherán. Previamente, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) había informado sobre ataques a instalaciones de radar iraníes en las islas de Sirik y Qeshm.
El Ministerio del Interior de Baréin activó alarmas antiaéreas, al igual que la agencia kuwaití Kuna. La Guardia Revolucionaria también afirmó que sus ataques dañaron la sede de la Quinta Flota de EE.UU. en Baréin, aunque CENTCOM desmintió esta afirmación y aseguró que todos los misiles fueron interceptados.
El cuerpo de élite iraní advirtió que EE.UU. sería responsable de las consecuencias de un posible cierre del estrecho de Ormuz a las exportaciones de petróleo y gas si continuaban con sus acciones. Estos incidentes se producen en un contexto de tensiones crecientes entre Washington y Teherán, con varios enfrentamientos recientes en la zona.
A pesar de los intercambios de ataques en las últimas semanas, Washington mantiene que el cese del fuego, vigente desde abril, sigue en pie. Además, el viernes, Estados Unidos autorizó la venta a Kuwait de sistemas de defensa antidrones por casi 2.000 millones de dólares.
El Departamento de Estado destacó que esta venta apoyará la seguridad de Kuwait, un aliado clave en la región. Teherán, por su parte, negó su implicación en los ataques, atribuyéndolos a un «error en los sistemas Patriot» estadounidenses.
El ejército kuwaití reportó que estaba respondiendo a ataques «hostiles» con misiles y drones, mientras que se escucharon explosiones cerca del aeropuerto de Kuwait y en Baréin, según corresponsales de la AFP. Estos acontecimientos se dan a pesar del alto el fuego del 8 de abril, que puso fin a la guerra iniciada por el bombardeo estadounidense-israelí del 28 de febrero contra Irán.

