Las delegaciones de Israel y Líbano acordaron este miércoles en Washington implementar un alto el fuego condicionado a que la milicia chií Hizbulá detenga sus ataques contra territorio israelí y cese sus operaciones en el sur del país árabe. Este acuerdo fue alcanzado con la mediación de Estados Unidos, que propuso un plan para crear «zonas piloto» en el Líbano controladas por el Ejército libanés, excluyendo al grupo islamista.
Las partes se comprometieron a celebrar una nueva ronda de negociaciones en la capital estadounidense el próximo 22 de junio. Las delegaciones, encabezadas por los embajadores de Israel y del Líbano en Estados Unidos, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh, se reunieron en la sede del Departamento de Estado durante lo que fue la cuarta ronda de negociaciones de paz de este año.
La primera ronda se llevó a cabo el 14 de abril y marcó el contacto de más alto nivel entre Israel y Líbano desde 1993, a pesar de que ambos países no mantienen relaciones diplomáticas. Estos encuentros han permitido aprobar y extender un alto el fuego, aunque Israel ha roto este acuerdo en varias ocasiones, intensificando su invasión en Líbano en respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hizbulá.
En la declaración conjunta emitida tras la ronda de negociaciones, se detalló que el alto el fuego acordado está condicionado al cese total de los disparos de Hizbulá y a la evacuación de todos sus operativos entre el río Litani y la frontera israelí. Las partes también acordaron, bajo la orientación de Estados Unidos, avanzar rápidamente en la creación de zonas piloto donde las Fuerzas Armadas libanesas tendrán el control exclusivo del territorio.
Este enfoque busca excluir a todos los actores no estatales, en referencia a Hizbulá, y se considera un paso hacia un acuerdo integral de paz y seguridad. Las delegaciones reafirmaron su compromiso de reanudar las conversaciones el 22 de junio con el objetivo de alcanzar un acuerdo más amplio.

