Dos pakistaníes fueron detenidos en Italia, acusados de asesinar a cuatro jornaleros, tres afganos y un pakistaní, al prender fuego al coche en el que viajaban en la región de Calabría. El suceso, que dejó a las víctimas calcinadas, ha reavivado el debate sobre la explotación de migrantes en los campos italianos.
Un afgano que logró escapar del vehículo declaró a la televisión pública RAI que los agresores iniciaron el fuego porque los jornaleros les exigían dinero por su trabajo. Según su testimonio, los pakistaníes solo ofrecían comida y alojamiento, pero no remuneración.
La detención de los sospechosos ocurrió tras un extenso interrogatorio en la Comisaría de Policía de Cosenza, donde fueron llevados la noche del lunes 1 de junio. Fueron interceptados en Villapiana gracias a las grabaciones del sistema de videovigilancia de una gasolinera, que capturó todas las etapas del crimen.
Las imágenes muestran a dos individuos bloqueando las puertas del coche mientras uno de ellos arroja un líquido inflamable, seguido de una explosión de llamas antes de que ambos huyan del lugar. Este brutal asesinato ha resaltado las condiciones inhumanas en las que viven y trabajan miles de jornaleros migrantes en Italia.
El vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), Francesco Savino, criticó el silencio cómplice que rodea estas situaciones, exigiendo un cambio en la percepción de la vida de los migrantes que trabajan en el país. “Basta de la perversa costumbre de considerar normal que hombres de tierras lejanas cosechen, trabajen, vivan, duerman, viajen y mueran como cuerpos sin historia”, expresó.
Los sindicatos han calificado el crimen como un “horror indescriptible”. La CGIL, el mayor sindicato del país, instó a los políticos a implementar medidas más efectivas para combatir las atrocidades que enfrentan los trabajadores migrantes en el sector agrícola.
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