La Administración de Donald Trump ha intensificado su presión sobre Brasil al amenazar con nuevos aranceles y designar como grupos terroristas a bandas criminales brasileñas, en medio de la contienda electoral entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro. Esta situación se desarrolla a menos de un mes de las elecciones presidenciales programadas para el 4 de octubre.
Trump ha recibido en el Despacho Oval tanto a Lula como a Bolsonaro, convirtiéndose en un actor clave en el proceso electoral brasileño, aunque su verdadera intención no está clara. Según Benjamin Gedan, director del Programa de América Latina del centro de estudios Stimson, es complicado entender la estrategia de Estados Unidos hacia Brasil.
Recientemente, Trump tuvo un encuentro cordial con Lula en la Casa Blanca, pero parece que ha vuelto a priorizar su apoyo a la oposición conservadora. Este no es el primer caso en que el presidente estadounidense se involucra en los asuntos internos de Brasil; el año pasado intentó frenar el proceso judicial contra el expresidente Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado contra Lula.
La Administración republicana impuso aranceles elevados a las importaciones brasileñas, aunque retrocedió tras negociar con el Gobierno de Lula. Trump conoció a Lula por casualidad en septiembre pasado en la Asamblea General de la ONU, donde ambos sintieron una buena conexión.
El pasado 7 de mayo, Trump se reunió con Lula, calificando el encuentro de satisfactorio. Sin embargo, el 26 de mayo, se reunió inesperadamente con Flávio Bolsonaro, quien buscaba relanzar su campaña presidencial. Tras esa reunión, Estados Unidos anunció la designación de las bandas PCC y Comando Vermelho como grupos terroristas, algo que Bolsonaro solicitó para mostrar una postura firme contra el crimen, pero que Lula rechazó por temor a una intervención militar estadounidense.
Una semana después de la reunión con Bolsonaro, la amenaza de nuevos aranceles se reavivó, ya que la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) planteó la posibilidad de imponer un 25% de aranceles a Brasil por supuestas prácticas desleales. Esta investigación, amparada en la Sección 301, abre un periodo hasta el 15 de julio para intentar llegar a un acuerdo antes de avanzar hacia sanciones formales.
Bruna Santos, directora del Programa de Brasil en el laboratorio de ideas Diálogo Interamericano, indicó que las decisiones de designación de grupos terroristas y la investigación comercial no están coordinadas. La designación se aceleró por la solicitud de Bolsonaro, mientras que la investigación comercial ya estaba en curso.
Lula ha culpado a Bolsonaro por la nueva amenaza arancelaria, acusándolo de «traidor», mientras que Bolsonaro se defendió afirmando que pidió explícitamente en su visita a la Casa Blanca que no se castigara a las empresas brasileñas. Sin embargo, Trump, tras el encuentro con Bolsonaro, publicó fotos de su reunión y lo describió como «un joven inteligente que ama mucho a su país».
Para Santos, la situación favorece a Lula, ya que Bolsonaro quedará vinculado a la decisión de la USTR, lo que podría afectar su imagen en el contexto electoral.
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