El alpinista Iván Gómez, primer dominicano en escalar las cinco montañas más altas de cada continente, hizo un llamado a cuidar el planeta y a aprovechar las montañas del país. Su reflexión surge a raíz del 15 aniversario de su ascenso al monte Everest, realizado el 21 de mayo de 2008, junto a Karim Meya y Federico Jovine.
Gómez, a través de su labor como conferencista motivacional, comparte las enseñanzas de su hazaña, destacando la importancia de la resiliencia y la valoración del planeta. En su discurso, enfatiza la necesidad de cuidar la Tierra, que ha sido observada desde perspectivas únicas por él, al ser el primer dominicano en alcanzar las cimas más altas del mundo.
Reflexiones sobre el Everest
Al recordar su experiencia en el Everest, Gómez confesó que no fue el momento glorioso que había imaginado desde su infancia. Desde los 13 años soñaba con escalar esta montaña, una pasión que nació tras una excursión al Pico Duarte, donde se enamoró de la naturaleza y el montañismo.
En la cima del Everest, Gómez experimentó una mezcla de emociones y desafíos físicos. A pesar de haber estado allí solo 14 a 16 minutos, enfrentó condiciones extremas, con temperaturas que alcanzaban menos 35 grados, y la constante lucha por el oxígeno. A pesar de la adversidad, logró colocar la bandera dominicana y luego se sumió en un momento de felicidad al llegar a salvo a los campamentos.
El alpinista también reflexionó sobre el propósito detrás de su ascenso, señalando que su motivación era llevar la bandera dominicana a lugares donde otros no habían llegado. Para él, este sacrificio tenía sentido en un contexto de pérdida de valores en la sociedad.
La importancia de cuidar el planeta
Gómez expresó su asombro por la belleza del planeta desde las alturas, donde se siente insignificante ante la creación de Dios. Criticó la búsqueda de colonizar otros planetas, argumentando que debemos enfocarnos en preservar la Tierra y sus recursos naturales, en lugar de gastar recursos en explorar Marte.
Sobre la evolución del alpinismo, Gómez destacó que su expedición fue más rudimentaria en comparación con los avances tecnológicos actuales. A pesar de los desafíos, su experiencia fue enriquecedora y valiosa, demostrando que no hay imposibles en la vida.
En 2012, Gómez completó su travesía al escalar la pirámide de Carstens en Papúa Nueva Guinea, convirtiéndose en el primer dominicano en alcanzar las cinco elevaciones más altas del planeta. Aconsejó a los interesados en el montañismo que comiencen con rutas accesibles en el país, como el Pico Duarte y otras montañas locales.
Finalmente, Gómez instó a quienes enfrentan dificultades en sus vidas a encontrar su propia «cima», recordando que la voluntad humana es una fuerza poderosa. Con pasión y determinación, se puede convertir lo imposible en posible, utilizando el potencial que cada uno posee.

