La prevención de la violencia contra las mujeres puede salvar vidas al identificar riesgos y manejar situaciones peligrosas antes de que ocurran. Aunque la justicia actúa tras el delito, es crucial enfocarse en la detección temprana de señales de alarma que podrían evitar tragedias. Cada feminicidio es responsabilidad del agresor, y la culpa nunca recae sobre la víctima.
La violencia raramente surge de la nada; generalmente, se presenta a través de un proceso que comienza con celos excesivos y control sobre la pareja, seguido de humillaciones y, en última instancia, agresiones físicas. Por ello, es fundamental que la sociedad enseñe a detectar perfiles peligrosos como una forma de prevención.
Herramientas para la prevención
No se trata de pedir a las mujeres que toleren el maltrato, sino de proporcionarles herramientas para reconocer a personas con potencial violento y actuar estratégicamente para protegerse. Manejar una confrontación con alguien violento puede ser clave para salvar vidas, y a veces, la mejor opción es desescalar la situación en lugar de responder con agresividad.
Cuando una persona está dominada por la ira, intentar razonar puede ser contraproducente. La prioridad debe ser la seguridad personal, evitando que el conflicto escale a niveles peligrosos. Nadie recomendaría enfrentar físicamente a un delincuente armado, y lo mismo aplica cuando se trata de alguien emocionalmente inestable.
Las víctimas a menudo desconocen técnicas de manejo de crisis que pueden ayudar a reducir riesgos inmediatos. Hablar en un tono calmado, evitar provocaciones y tener un plan de seguridad son medidas que, aunque no eliminan el peligro, pueden disminuirlo considerablemente.
Educación y prevención integral
La experiencia internacional indica que uno de los momentos más peligrosos para una mujer es cuando decide terminar una relación abusiva, lo que requiere planificación y apoyo. Además, la prevención debe incluir a los hombres, enfocándose en la educación emocional y la resolución pacífica de conflictos.
La República Dominicana debe fortalecer sus leyes y mecanismos de protección, pero también es esencial impulsar una campaña nacional que eduque sobre relaciones saludables y señales de violencia. Aunque no todos los feminicidios son prevenibles, muchos podrían evitarse si se reconocen y actúan ante las señales tempranas.
La justicia puede salvar vidas después del delito, pero la prevención tiene el potencial de hacerlo antes, creando un entorno más seguro para todos.

