Francia interceptó recientemente el petrolero Tagor, procedente de Rusia y sujeto a sanciones internacionales, en el océano Atlántico. La operación fue confirmada por el presidente Emmanuel Macron, quien reafirmó el compromiso de su país con el cumplimiento de las medidas restrictivas impuestas a Moscú.
La intervención fue llevada a cabo por la Marina Nacional francesa con el apoyo de aliados, incluido el Reino Unido, y se realizó de acuerdo con el derecho marítimo internacional. Macron destacó que las autoridades francesas consideran inaceptable que embarcaciones intenten eludir las sanciones y contribuyan al financiamiento de la guerra que Rusia sostiene contra Ucrania desde 2022.
Detalles de la interceptación
La Prefectura Marítima del Atlántico informó que la interceptación ocurrió a más de 400 millas náuticas al oeste de Bretaña. El Tagor había zarpado de Múrmansk y se dirigía a Limbe, Camerún, país cuya bandera enarbolaba, aunque la Marina francesa sospechó de que se trataba de una bandera falsa.
Las autoridades rusas calificaron la intervención como una acción “al límite de la piratería internacional”, lo que refleja la creciente tensión entre Moscú y las potencias occidentales. El fiscal de Brest, Stéphane Kellenberger, indicó que el capitán ruso del barco se negó a seguir las instrucciones de los militares franceses, lo que llevó a las fuerzas navales a tomar control de la nave.
Las verificaciones posteriores revelaron irregularidades en la documentación de la bandera del petrolero. Como resultado, la Fiscalía de Brest abrió una investigación penal por falta de bandera válida y negativa a obedecer las órdenes de las autoridades marítimas, asignando el caso a la Gendarmería Marítima.
El Tagor, con una tripulación de 23 personas, permanece bajo la escolta de la Marina Nacional francesa mientras se dirige a un punto de fondeo para continuar con las inspecciones. Se estima que la embarcación tardará entre 24 y 48 horas en llegar al área designada debido a la distancia desde el lugar de la interceptación.
Este es el tercer buque vinculado a la “flota fantasma” rusa interceptado por Francia en 2026, tras la captura del Grinch el 22 de enero y el Deyna el 20 de marzo, ambos relacionados con el uso de banderas falsas para transportar petróleo ruso bajo sanciones internacionales.
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